Los ODS necesitan un desarrollo más rápido de las energías renovables

Las energías renovables juegan un papel relevante en los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas. Aparecen citadas en tres de los objetivos (7, 12 y 16 de forma directa), aunque también pueden contribuir de forma indirecta a otros.

La relación más evidente se produce con el objetivo 7: “Garantizar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna para todos”. El primer párrafo del objetivo señala: “La energía es fundamental para casi todos los grandes desafíos y oportunidades a los que hace frente el mundo actualmente. Ya sea para el empleo, la seguridad, el cambio climático, la producción de alimentos o para aumentar los ingresos. El acceso universal a la energía es esencial”.

En el texto de la declaración, Naciones Unidas añade respecto a este punto: Trabajar para alcanzar las metas de este objetivo es especialmente importante ya que afecta directamente en la consecución de otros objetivos de desarrollo sostenible. Es vital apoyar nuevas iniciativas económicas y laborales que aseguren el acceso universal a los servicios de energía modernos, mejoren el rendimiento energético y aumenten el uso de fuentes renovables para crear comunidades más sostenibles e inclusivas y para la resiliencia ante problemas ambientales como el cambio climático”.

Como principal riesgo cita la lentitud en el grado de desarrollo: “El avance en todos los ámbitos de la energía sostenible no está a la altura de lo que se necesita para lograr su acceso universal y alcanzar las metas de este Objetivo. Se debe aumentar el uso de energía renovable en sectores como el de la calefacción y el transporte. Asimismo, son necesarias las inversiones públicas y privadas en energía; así como mayores niveles de financiación y políticas con compromisos más audaces, además de la buena disposición de los países para adoptar nuevas tecnologías en una escala mucho más amplia”.

El objetivo número 12 (Garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles) también implica al sector energético al vincularlo con un cambio en la cultura de consumo hacia comportamientos más sostenibles. “El consumo y la producción sostenible consisten en fomentar el uso eficiente de los recursos y la energía, la construcción de infraestructuras que no dañen el medio ambiente, la mejora del acceso a los servicios básicos y la creación de empleos ecológicos, justamente remunerados y con buenas condiciones laborales.  Todo ello se traduce en una mejor calidad de vida para todos y, además, ayuda a lograr planes generales de desarrollo, que rebajen costos económicos, ambientales y sociales, que aumenten la competitividad y que reduzcan la pobreza”.

Finalmente, el objetivo 16 (Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos) vuelve a otorgar un papel relevante al sector energético. En su explicación afirma: “En la actualidad, tenemos a nuestro alcance soluciones viables para que los países puedan tener una actividad económica más sostenible y más respetuosa con el medio ambiente. El cambio de actitudes se acelera a medida que más personas están recurriendo a la energía renovable y a otras soluciones para reducir las emisiones y aumentar los esfuerzos de adaptación. Pero el cambio climático es un reto global que no respeta las fronteras nacionales. Es un problema que requiere que la comunidad internacional trabaje de forma coordinada y precisa para que los países en desarrollo avancen hacia una economía baja en carbono”.



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